El relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, Marcos Orellana, ha realizado un llamado urgente al Estado mexicano para que refuerce su marco normativo en materia de gestión y regulación de sustancias químicas y plaguicidas. En su reciente visita oficial al país, Orellana identificó vacíos significativos en la legislación actual, a pesar de los esfuerzos recientes para fortalecer el marco regulatorio ambiental.
Avances y retos en la regulación ambiental
Durante su estancia en México del 9 al 20 de marzo, Orellana se reunió con diversos actores, incluidos funcionarios gubernamentales, miembros de la sociedad civil y comunidades afectadas por el manejo de residuos peligrosos. En conferencia de prensa en Ciudad de México, reconoció los esfuerzos institucionales que se han realizado en años recientes, pero destacó que es fundamental avanzar hacia una ley general de sustancias químicas y una legislación integral para plaguicidas altamente peligrosos.
“Es urgente que el Estado mexicano garantice el cumplimiento de las leyes vigentes”, subrayó Orellana.
La vulnerabilidad de las comunidades afectadas
El relator enfatizó que la falta de un marco normativo sólido limita la capacidad del Estado para proteger efectivamente el medio ambiente y los derechos humanos, particularmente en áreas vulnerables que enfrentan exposición a contaminantes. Orellana mencionó que la creación de políticas públicas en corto, mediano y largo plazo es esencial para abordar estos problemas.
También informó que recibió contribuciones de 42 entidades diferentes sobre una amplia gama de temas, abarcando 20 estados del país. Las observaciones recopiladas serán plasmadas en un informe que presentará al Consejo de Derechos Humanos de la ONU más adelante este año.
El liderazgo de México en temas internacionales
Marcos Orellana resaltó que México ha asumido un papel de liderazgo internacional en el tema de sustancias tóxicas y derechos humanos, pero advirtió que existe una brecha entre dicho liderazgo y los desafíos que enfrenta a nivel interno.
Uno de los problemas identificados fue el crecimiento de zonas de sacrificio a lo largo del país, asociadas al crecimiento industrial. Alabó que el Gobierno mexicano haya reconocido este desafío mediante el establecimiento de regiones de emergencia sanitaria y ambiental, conocidas como Resa.
“Este reconocimiento debería conducir a políticas y acciones concretas para atender estas emergencias”, apuntó.
Implicaciones de la gestión de residuos
Orellana también expresó preocupación respecto a la creciente importación de desechos, la cual ha sido clasificada como coprocesamiento, donde residuos no son manejados adecuadamente y son utilizados como combustible para la industria. Esta situación, según el experto, “externaliza los reales costos ambientales y de salud”.
El relator resaltó que la falta de información sobre sustancias tóxicas expone a las personas a riesgos significativos, convirtiéndose en un grave problema de derechos humanos.
La visita de Orellana a México y su análisis sobre la situación de la gestión de sustancias tóxicas en el país destacan la necesidad de un enfoque más robusto y coordinado, con el objetivo de garantizar el bienestar de las comunidades y proteger el medio ambiente.
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Conclusión
El llamado de Marcos Orellana resuena en un contexto donde la salud pública y la protección ambiental son más cruciales que nunca. A medida que México avanza hacia un futuro más sostenible, es imperativo que cierre las brechas en su marco regulatorio para asegurar un entorno más saludable para todos sus ciudadanos.